Santiago Gallo Restrepo tiene 25 años y una historia de resiliencia poco común en el ecosistema de startups latinoamericanas. Ha emprendido desde los 17 años. A los 20 cofundó una Proptech con ventas, crecimiento e incluso una ronda pre-semilla de US$ 750,000 con fondos de Silicon Valley.
Sin embargo, en 2022, tras una serie de decisiones como directivo, tuvo que cerrar esa startup. Mientras que el resto de jóvenes con 22 años apenas van forjando su carrera, Gallo ya tenía la responsabilidad en sus manos de inversionistas, empleados y en ese mismo año enfrentaría lo que es vivir en quiebra.
Sin embargo, eso le dejó la claridad sobre qué tipo de negocios quería construir y cuáles no. Aprendió a construir con conciencia, ambición, paciencia y disciplina. Es así que pudo fundar Vuun junto a Pablo Sánchez, el proyecto más grande que ha montado hasta ahora.
Vuun: de vivir el problema a construir la solución
Santiago Gallo y Pablo Sánchez vivieron vendiendo vivienda sobre planos en Nuhome, su emprendimiento previo. Entraban miles de leads digitales, la mitad nunca contestaban y actualizar el CRM era un caos. Al final, el equipo comercial perdía hasta el 85% del tiempo en estas tareas operativas.
Con la llegada de la IA generativa, construyeron la solución que ellos mismos necesitaban. Rápido aprendieron que este problema no era exclusivamente suyo, sino de todos los vendedores de vivienda nueva en países en desarrollo.
La experiencia previa se reflejó en cómo construyeron Vuun, con un enfoque en resolver un problema real que conocían profundamente, sin perseguir modas tecnológicas y priorizando siempre la calidad sobre la velocidad.
Liderazgo basado en confianza, no en horarios
Como cofundador y CTO de Vuun, Gallo define su estilo de liderazgo con tres pilares: foco, ambición y obsesión por la calidad, pero con confianza plena en su equipo. Es flexible con las personas y prioriza su bienestar.
Su filosofía es clara y desafía el modelo tradicional, prefiere no generar horarios y guiarse por resultados. Si el equipo pone su tiempo, talento y energía en hacer crecer la startup, él tiene que ser recíproco y apoyarlos en sus propios sueños y metas personales.
Las tres habilidades esenciales de un founder
Para Gallo, las habilidades esenciales para un founder en una startup de rápido crecimiento son tres. Tener ambición real, estar apuntando a lo más alto que uno puede, crear su propia “utopía“ y desafiarla cada vez que se pueda.
Trabajar a un ritmo natural y cuidarse. Si algo le dejó su lección a los 22 años, es que el que ejecuta los sueños es el founder; sin energía y claridad mental, no hay nada. Por último, priorizar la calidad y la atención al detalle.
Innovar desde el usuario, no desde la moda
Algo que ha dejado en claro Gallo con Vuun, es que ellos innovan desde el usuario, es decir, solo les interesa construir lo que resuelve problemas reales de sus clientes y de los usuarios finales que interactúan con la IA. La innovación no viene de perseguir “lo nuevo“ por moda, sino de resolver mejor.
La estabilidad de la plataforma viene de lo mismo. Con más de 100,000 conversaciones mensuales procesadas, están preparados tecnológicamente para escalar a millones, pero su principal reto hoy en día es operativo, por lo que buscan habilitar al equipo a hacer más con los mismos recursos.
Para jóvenes emprendedores que quieren crear soluciones con IA, Gallo es directo “No se trata de crear soluciones con IA, sino de crear soluciones, punto. Si la IA es el mejor camino, perfecto; si no, no importa“.
De Colombia al mundo con propósito
Vuun ha incrementado ventas hasta 70% en el primer mes de uso en proyectos inmobiliarios, especialmente en vivienda subsidiada dirigida a segmentos económicos bajos y medios. En el fondo, están ayudando a que más personas cumplan el sueño de tener vivienda propia y acceder a una vivienda digna.
Gallo es un fundador que aprendió por las malas que construir una startup sostenible requiere más que capital de Silicon Valley y crecimiento acelerado. Requiere un compromiso genuino con resolver problemas reales. A los 25 años, después de fracasos y éxitos, representa una nueva generación de fundadores latinoamericanos que construyen con corazón.