Spin by Oxxo nació con la idea de transformar las más de 24 mil tiendas de conveniencia en un punto clave para servicios financieros. Su propuesta buscaba atraer a trabajadores de la economía informal, ofreciendo acceso a pagos, préstamos y programas de fidelización.

Sin embargo, aunque la aplicación logró captar millones de usuarios, el resultado no se reflejó en un mayor tráfico hacia las tiendas Oxxo. Esta desconexión entre el crecimiento digital y el impacto físico llevó a Femsa a replantear la estrategia de su fintech.

Reestructuración y recortes

La nueva dirección de Femsa decidió reducir el alcance de Spin, reemplazar a su máximo responsable y reintegrar la unidad dentro de la estructura corporativa. Además, se suspendieron los esfuerzos para conseguir una licencia bancaria y se pausaron las alianzas para su programa de fidelización.

Estos ajustes forman parte de un recorte más amplio que afectó a unas 1,300 posiciones en distintas divisiones de la empresa, incluyendo retail y embotellado. La medida busca optimizar costos y consolidar operaciones en un entorno cada vez más competitivo.

Competencia en el mercado fintech

El ecosistema fintech en México se ha vuelto cada vez más desafiante. Empresas como MercadoLibre, Nu Holdings y Revolut han ganado terreno con propuestas sólidas y financiamiento robusto, ofreciendo alternativas atractivas para los consumidores.

A esto se suman gigantes como Walmart de México y bancos tradicionales que lanzan sus propios monederos digitales. Aunque Oxxo cuenta con una presencia física incomparable, Spin no logró consolidar una propuesta de valor convincente frente a rivales con mayor experiencia en el sector financiero.

Impacto regional y futuro

La reducción de Spin muestra lo difícil que resulta para las grandes corporaciones competir en el sector fintech mexicano. La apuesta de Femsa por integrar lo físico y lo digital sigue vigente, pero ahora con un enfoque más cauteloso y selectivo.

Al mismo tiempo, esta experiencia refleja cómo las startups y corporativos en América Latina deben adaptarse rápidamente a un mercado financiero en constante evolución. La capacidad de ajustar estrategias y mantener la confianza de los usuarios será clave para definir quién logra consolidarse en la región.