Kesh, la fintech brasileña fundada por Marcelo Ramos y Marcelo Emmanuel Hermann, cerró una ronda de US$110 millones. Los recursos permitirán escalar su modelo de crédito emergencial con devolución de intereses.

La operación fue liderada por Grupo Leste, la gestora de activos alternativos fundada por Emmanuel Hermann. Actualmente, la firma administra más de US$4 mil. Además, la ronda combinó equity y financiamiento mediante un FIDC propio, con participación de BR Angels y socios estratégicos de Across Capital.

Kesh opera desde abril de 2025. Para Marcelo Ramos, además, representa su segundo gran proyecto. Antes fundó Vee Benefícios, la primera billetera de beneficios flexibles de Brasil. La compañía fue adquirida por la francesa Swile en 2021 y contribuyó a crear un unicornio en el segmento.

La tesis de Kesh parte de una premisa simple. En Brasil, los intereses del crédito emergencial pueden llegar al 20% mensual. En lugar de intentar reducir esa tasa, Kesh devuelve los intereses al trabajador en forma de beneficios.

El modelo B2B2C conecta la plataforma con las nóminas de empresas que tienen entre 500 y 5.000 empleados. A partir de esa integración, los trabajadores pueden acceder directamente a créditos. Además, la aprobación toma cerca de un minuto.

Cómo funciona el cashback de intereses

Kesh ofrece una cuenta de nómina gratuita y créditos emergenciales de corto plazo. El ticket promedio alcanza los R$650. Además, los trabajadores pueden recuperar el 100% de los intereses y comisiones mediante cashback.

El beneficio puede utilizarse en una red de más de 200 marcas aliadas. Entre ellas están UberVivoTIMClaroBob’s y Netshoes. Kesh negocia precios mayoristas con estas compañías y genera ingresos a través de las comisiones comerciales y la gestión de nómina.

Según la compañía, cerca del 80% de los usuarios elige convertir los intereses en beneficios al contratar el crédito. “Nadie ayuda a nadie prestando dinero al 20% mensual”, afirmó Marcelo Ramos, fundador y CEO de Kesh.

La propuesta apunta especialmente a trabajadores con ingresos de hasta cinco salarios mínimos. Se trata de un segmento que suele recurrir al crédito después de agotar otras alternativas. Por eso, Kesh busca también abordar un problema que impacta la salud financiera de los empleados.

Además, la compañía plantea que esta situación afecta directamente a las empresas. El endeudamiento puede influir en la retención, la productividad y la rotación de trabajadores.

Meta: un millón de usuarios en tres años

Con los nuevos recursos, Kesh busca crecer de 37.000 usuarios actuales a entre 80.000 y 100.000 a fines de 2026. Después, la compañía apunta a alcanzar un millón de usuarios en tres años.

Para lograrlo, destinará capital a tecnología, marketing y expansión del equipo comercial. Al mismo tiempo, el FIDC propio aportará liquidez para financiar la cartera de créditos.

“Enxergamos el potencial de Kesh para transformar la relación entre las empresas y sus colaboradores. Sus soluciones consolidan un nuevo modelo de bienestar financiero que, entendemos, puede expandirse a otras regiones de América Latina y también a América del Norte”, señaló Emmanuel Hermann, fundador de Grupo Leste e integrante del consejo de administración de Kesh.