Felipe del Sol estaba remodelando su casa cuando algo no le cuadró. Un contratista le cotizó un cable eléctrico en 100 mil pesos; al revisar los precios por su cuenta, descubrió que costaba apenas 20 mil

No era un caso aislado: algunos maestros mandan presupuestos improvisados mientras que otros se demoran una semana en entregar una cotización detallada. Para cualquier otra persona habría sido solo una remodelación con contratiempos. Para Felipe, fue el inicio de una empresa.

Felipe se define con dos palabras: tecnología y rock and roll. Es una persona más observadora que comunicadora, poco afecta a la exposición pública, aunque cuando tiene que hablar en público lo hace con cuidado. 

Esa misma urgencia por convertir ideas en hechos lo llevó, años atrás, a cofundar y vender Admetricks, su primera startup, y hoy la aplica en Obra Maestra, la compañía con la que busca ordenar uno de los mercados más desordenados de Latinoamérica: la construcción.

Hacer, no decir

Felipe reconoce que su necesidad de actuar rápido puede resultar incómoda para otros. Si alguien propone un viaje, ya está comprando los pasajes antes de que termine la conversación.

No es impulsividad, dice, sino desconfianza hacia las ideas que nunca se convierten en acción.

• ¿De dónde viene tu obsesión por ejecutar las cosas?

«Tener ideas y que se queden solo en ideas me genera cierta incomodidad. Ejecutar implica invertir tiempo y muchas veces tomar riesgos por cosas en las que uno cree, pero veo que mucha gente se queda en la idea. A mí me gustan las personas que hacen lo que piensan».

Esa misma lógica se traslada a su forma de liderar. Prefiere no verse como la cabeza visible de Obra Maestra, sino como un integrante más del equipo: alguien que empuja fuerte, pero que necesita rodearse de personas mejores que él en cada área.

De Admetricks a Obra Maestra

Antes de emprender, Felipe estudió Ingeniería Eléctrica, hizo un magíster en energía solar y trabajó en una AFP, atraído más por el aprendizaje que por la industria. 

Esa etapa le permitió mirar el mapa completo de opciones y tomar una decisión: quería construir una empresa de tecnología. Ahí fue cuando su hermano lo invitó a Admetricks, su primera startup, que años después terminó siendo adquirida.

• ¿Qué fue lo más difícil de dejar atrás de Admetricks?

«Tuvimos un cliente que quería pagarnos 50 mil dólares justo cuando ya habíamos cerrado la venta, y no se pudo concretar porque los nuevos dueños no aceptaron una cláusula del contrato. El emprendimiento es una montaña rusa emocional; hay que aprender a no frustrarse cuando las cosas no salen como uno quiere».

Cuando decidió emprender de nuevo, no fue por necesidad: tenía un buen trabajo, bien pagado.

Pero la remodelación de su casa le mostró un problema más profundo: los maestros más experimentados perdían buena parte del día comprando materiales en lugar de estar en la obra. 

Armó una primera versión de la plataforma, capaz de generar presupuestos a partir de audio, planos y videos, la lanzó con publicidad paga y, cuando alguien que no conocía pagó por usarla, renunció a su trabajo.

El criterio necesario

La inteligencia artificial atraviesa buena parte del trabajo diario de Felipe: la usa para programar con agentes, transcribir reuniones y armar presentaciones. Pero insiste en que la tecnología no reemplaza al criterio. 

En Obra Maestra combinan a un constructor civil, un publicista y un equipo de programadores, apostando a que esa mezcla, potenciada por IA, da mejores resultados que la IA sola.

• ¿La inteligencia artificial es más una herramienta o un catalizador para transformar una industria?

«Las dos cosas; no creo que sean excluyentes. Todo tiene que ver con la adopción. Hay gente que todavía anda a caballo y no tiene auto, y hay quienes pasaron del teléfono fijo al celular sin pasar nunca por un computador. Con la inteligencia artificial va a pasar lo mismo».

Obra Maestra ya supera los 1.500 usuarios, aunque el gran desafío hoy es la conversión a pago: solo una docena lo hace de forma recurrente. La compañía ajustó su modelo, reemplazando los siete días de prueba gratuita por un presupuesto gratis al mes.

• ¿Cuál es el error más común que cometen los fundadores cuando vuelven a emprender?

«No focalizarse en los ingresos. De repente aparece el hype, el fondo, el inversionista, y uno deja de concentrarse en que el negocio funcione. El otro error es empezar a hacer muchas cosas a la vez; si quieres que funcione, hay que enfocarse».

Cuando le preguntan qué le diría al Felipe que cofundó Admetricks hace más de una década, se detiene. Prefiere no responder.

Es una respuesta que resume su forma de entender el emprendimiento: sin nostalgia por lo que pudo ser distinto y con la convicción de que cada decisión, buena o mala, forma parte del camino.

Felipe del Sol sigue aplicando la fórmula que lo define desde joven: menos discurso, más ejecución (less talk, more rock).