“Ay, Nati, qué lindo tu proyectito”. Eso le comentaron a Nathalie Wilk inversionistas hombres cuando salió a levantar capital para una clínica online de salud femenina, en reuniones con personas que no entendían que existe la menopausia. La respuesta fue un no a la idea. Ella siguió adelante igual, guiada por su intuición.

Nathalie nació en Alemania, empezó a emprender a los 21 años y reconoce que no sabe cerrar el computador: aun en su tiempo libre, entre cerros y kitesurf, sigue atenta a la salud femenina. Desde hace un año es también mamá de Noa. Lo que atraviesa su historia es una idea simple: nombrar lo que nadie quería nombrar.

Del cajón de ideas a Culotte

Su primera marca, “Das goldene Taxi”, nace del aburrimiento: en las largas vacaciones universitarias de Alemania, junto a su compañera de piso y mejor amiga, pintó bolsas de tela, totebags, con una frase chistosa: “No me empujes, tengo un yogurt en mi bolso”. La marca se hizo viral y fue su primer exit: vendió la empresa y se fue de viaje por Sudamérica.

En 2015 llegó a Chile de intercambio y se quedó: por amor, por el ecosistema emprendedor y por el paisaje. Para quedarse necesitaba un contrato de trabajo, así que pasó por la consultoría, donde aprendió a manejar clientes.

Durante el encierro de 2020, Nathalie veía salir el sol mientras trabajaba. Era consultora de innovación para un cliente en Australia, con una diferencia horaria de 12 o 13 horas, acababa de separarse y estaba sola en su casa. Trabajaba hasta que ya era muy de noche. Una de esas noches pensó que la vida no podía ser solo eso, y como una forma de autoayuda decidió abrir lo que llama su “cajón de ideas”. Esa noche, en su cocina, nació Culotte.

Con Culotte vio una oportunidad clara: las mujeres chilenas tenían las mismas necesidades que las alemanas o las estadounidenses, y los calzones menstruales ya funcionaban en esos mercados. Pero además le llamó la atención algo cultural: en Chile se decía “estoy enferma” para hablar de la menstruación.

Quiso cambiar eso, sacar el tabú y hablar con naturalidad de la salud que hay detrás. La empresa creció rápido, y con ella la presión.

  • ¿Cómo fue decidir vender Culotte?

“Es como ese juego de equilibrio que se usa para practicar surf. Estaba encima de la tabla y estaba bien, pero un paso más a la derecha o a la izquierda y me caía. Para el primer pedido mi papá me prestó 5.000 euros; después ya eran números de seis dígitos y había que pagar y esperar meses hasta que los productos llegaban a la bodega”

La venta incluyó una revisión de la empresa, lo denomina como si fuera un Falabella, cuando en la realidad Culotte no tenía ni dos años.

Se quedó un año como gerenta general, pero entendió que lo suyo es crear, no operar.

Lo más difícil de soltar, cuenta, no fue la empresa sino la pregunta que en Chile aparece en las primeras conversaciones: ¿y tú qué haces? No supo qué responder.

De la menstruación a la menopausia

Neopausia nació de un hilo que Nathalie ve como “rojo, literal”. Trabajando en Culotte notó que una parte del público, de más de 40 años, compraba calzones para la incontinencia urinaria, un síntoma frecuente tras la menopausia. Siempre decían que era para su mamá o para su tía; nunca para ellas mismas. Esa vergüenza fue la señal.

  • ¿Cómo llegaste a Neopausia?

“Mi mamá es doctora, ginecóloga, así que fui a preguntarle de inmediato: fue mi primera entrevista con una experta. Me contó que en sus últimos años de carrera estaba atendiendo a muchísimas mujeres en menopausia. Ahí confirmé que había una necesidad enorme y mucha problemática en esta etapa de la vida.”

A diferencia de Culotte, donde bastaba comprar y vender un producto, aquí necesitaba construir una clínica, y para eso levantó capital.

Se asoció con un antiguo proveedor de logística de Culotte, Allan Guiloff, su COO; Matías Martinez, su CTO; y la ginecóloga Dra. María de los Ángeles Larraín, que ya trabajaba el tema y hoy también es socia y directora médica de Neopausia.

Los exámenes se piden antes de la cita para ahorrarle dinero y tiempo a la paciente. Se suben a la plataforma, de modo que los 30 minutos con la doctora terminan con recetas y soluciones reales para las mujeres.

Casi la mitad de las pacientes viven en regiones sin acceso a especialistas.

  •  ¿Qué impacto tiene Neopausia en sus pacientes?

“La menopausia puede tener un impacto muy duro en lo emocional, en lo físico, en las relaciones. Si ayudas a una mujer a bajar la intensidad de esos síntomas, le devuelves su calidad de vida, y esa es nuestra métrica más importante.”

Qué lindo tu proyectito

Levantar plata no fue sencillo. Con el tiempo, algunos de esos mismos inversionistas volvieron a contactarla para decirle que ahora sí querían invertir.

Para ella, esa es la parte más gratificante de liderar: ver una tendencia antes de que sea obvia y demostrarle a la gente que su intuición era correcta. Cuando partió, nadie hablaba de menopausia.

  • ¿Qué le dirías a una mujer que está por dar el salto y fundar su primera empresa?

“Que cree algo con un propósito personal: yo encontraría demasiado difícil levantarme todos los días a vender botellas de agua solo porque tienen un buen margen. Y que no se quede en los círculos de mujeres: si quieres escalar una empresa, tienes que salir, aunque el ambiente sea más duro, porque los que toman las decisiones y ponen la plata muchas veces son hombres.”

La maternidad le llegó en pleno crecimiento. Trabajó hasta el viernes anterior a las contracciones y, gracias al capital levantado, pudo contratar a alguien y dejar todo preparado antes de ausentarse un mes.

Hoy, dice, se siente afortunada: su hija pasea frente a su oficina, puede estar en el día con ella y a las cuatro de la tarde cierra el computador.

Sobre el futuro prefiere no apurarse: Neopausia ya atiende a pacientes de otros países, pero cada mercado exige ajustes en recetas, medicamentos y seguros.

Y como la clínica es privada, deja fuera a muchas mujeres que no pueden pagarla; cree que seguros y gobiernos deberían entender que prevenir cuesta menos que pagar “la quinta cirugía de cadera”.

A la Nathalie que viajaba de Múnich a Chile, recién salida de su primera empresa, le diría que siga su intuición y lo haga tal cual, porque ella no escuchó las voces dudosas.

Si pudiera cambiar algo, sería tomarse las cosas un poco menos personal: le afecta mucho cuando hay conflictos de equipo y todavía no sabe cómo evitarlo.