Simón Puebla creció en Madrid, estudió en Londres y terminó su carrera en Pekín. Pero siempre tuvo claro que quería volver. Hoy, desde Mendoza, lidera Andén, la startup que está construyendo la primera zona económica digital de América Latina con una convicción simple: el talento argentino no debería tener que irse para triunfar.

En el camino su formación fue desde fondos de cripto hasta una galería de arte en Mendoza. Sin embargo, fue al regresar a Argentina, trabajando durante dos años en el desarrollo del ecosistema tecnológico local, donde encontró el problema que quería resolver; los founders argentinos tenían talento descomunal, pero terminaban incorporando sus empresas en Delaware, Dubái o Singapur por falta de una jurisdicción competitiva. La respuesta no era crear algo nuevo, sino activar lo que ya existía.

¿Qué es Andén y cómo funciona?

Andén nació de esa certeza. Junto a Milagros Santamaría, Santiago Bermúdez y Teófilo Beato, Simón desarrolló una capa de tecnología que se aplica sobre zonas francas existentes para convertirlas en zonas económicas digitales. Generando estabilidad fiscal de diez años, operación en dólares y automatización del cumplimiento tributario, todo dentro de Argentina.

La propuesta aprovecha leyes ya vigentes (como la de zonas francas y la de economía del conocimiento) para que los beneficios diseñados originalmente para la importación y exportación de productos físicos también funcionen para empresas de servicios digitales.

El camino a Mendoza y el respaldo institucional

La provincia elegida fue Mendoza, el lugar del que Simón salió a los seis años y al que hoy quiere devolver todo lo que aprendió afuera. El equipo presentó al gobierno provincial un estudio que comparaba a Mendoza con los principales hubs tecnológicos del mundo. Y la provincia podía posicionarse como referente sin costo político, sin cambiar ninguna ley, solo habilitando el acceso a beneficios que ya existían.

El gobierno de Mendoza se convirtió en el partner institucional del proyecto, apostando por posicionarse como hub tecnológico global. A esto se suma el impulso de Vaca Muerta como detonante de inversión en la región y la llegada de fondos como el de Martín Varsavsky. Hoy, Andén también está ayudando a empresas argentinas a acceder a los beneficios de NVIDIA, quien también ha creído en el proyecto.

Lo que viene para Andén

El foco inmediato es consolidar Mendoza como caso de éxito. Una vez demostrado el modelo, la hoja de ruta apunta a exportar la tecnología a otras zonas francas de la región. La startup ya ha tenido conversaciones con Uruguay, Paraguay, República Dominicana y Panamá, en un mercado potencial de más de 600 zonas francas en toda América Latina.