Conceivable Life Sciences, startup especializada en tecnología reproductiva, desarrolló el primer laboratorio automatizado del mundo capaz de realizar todas las etapas de fertilización in vitro mediante inteligencia artificial y robótica. La compañía confirmó que su sistema AURA ya ayudó a traer al mundo al menos 19 bebés en México, marcando un hito en la automatización de procesos de reproducción asistida.

El laboratorio opera dentro de la clínica Hope IVF en México, donde actualmente se lleva a cabo un ensayo clínico con aproximadamente 150 pacientes. Los fundadores de Conceivable eligieron México como campo de pruebas inicial debido a su marco regulatorio más flexible, aunque el mercado objetivo principal sigue siendo Estados Unidos.

Conceivable afirma que sus prototipos robóticos crean embriones que alcanzan la etapa de blastocisto implantado en el 51% de los ciclos, comparado con aproximadamente 37.5% de los datos de FIV en Estados Unidos de 2022. La tecnología promete estandarizar procesos, reducir costos y disminuir la cantidad de ciclos hormonales necesarios para los pacientes.

Cómo funciona el sistema robótico AURA

El sistema robótico AURA consta de seis estaciones equipadas con manipuladores robóticos que ejecutan todas las etapas críticas de la fertilización in vitro. La tecnología selecciona espermatozoides, evalúa óvulos de alta calidad, realiza la fusión celular, monitorea el desarrollo del cigoto y supervisa la formación de blastocistos listos para transferencia al útero.

Según los desarrolladores, el proceso automatizado resulta más estandarizado y menos traumático para las células que la FIV manual tradicional. La inteligencia artificial analiza parámetros celulares en tiempo real, permitiendo decisiones más precisas sobre viabilidad de embriones y momentos óptimos para cada etapa del procedimiento.

Esta automatización elimina la variabilidad inherente a la manipulación humana, donde diferentes embriólogos pueden tener distintos niveles de experiencia y técnica. AURA ejecuta cada movimiento con precisión milimétrica, reduciendo el riesgo de daño celular durante la manipulación de gametos y embriones.

Por qué eligieron México para las pruebas iniciales

Conceivable Life Sciences seleccionó México como ubicación para sus ensayos clínicos iniciales debido al entorno regulatorio más permisivo del país. El tratamiento de infertilidad forma parte de la atención médica estándar en México, facilitando la aprobación de tecnologías innovadoras que en otros mercados enfrentarían procesos regulatorios más extensos.

Esta estrategia permite a la startup validar su tecnología, recopilar datos clínicos y perfeccionar los sistemas robóticos antes de expandirse hacia mercados más regulados como Estados Unidos. México ofrece además acceso a pacientes dispuestos a participar en ensayos clínicos de tecnologías emergentes a costos más accesibles que en otros países.

Aunque México sirve como campo de pruebas, los fundadores de Conceivable mantienen claridad sobre su mercado objetivo final: Estados Unidos, donde la industria de reproducción asistida mueve miles de millones de dólares anuales y los costos por ciclo de FIV pueden superar los US$15,000.

Las historias detrás de los primeros 19 nacimientos

La empresa aún no ha publicado todos los datos de nacimientos resultantes de procedimientos con AURA, pero confirma que al menos 19 niños ya han nacido tras intervenciones donde el sistema robótico desempeñó un papel fundamental. Una de las historias documentadas involucra a Aike Ho, inversora de la startup, y su pareja, cuyo embrión fue creado completamente por los robots e implantado exitosamente.

Estos primeros casos representan más que validación técnica: demuestran que la automatización puede competir con décadas de experiencia acumulada por embriólogos humanos. Cada nacimiento exitoso fortalece el argumento de Conceivable sobre la viabilidad comercial de su tecnología y su potencial para democratizar el acceso a tratamientos de fertilidad.

Los fundadores creen que la automatización reducirá drásticamente la necesidad de personal altamente especializado, disminuirá costos de procedimientos y minimizará la cantidad de ciclos hormonales que los pacientes deben atravesar. Esta propuesta de valor podría transformar la economía de la reproducción asistida globalmente. Casos como el de Conceivable definirán los límites de lo aceptable.