Son cerca del mediodía cuando Sebastián Hevia, 37 años, se toma un espacio para conversar. Su agenda está marcada por reuniones, entrevistas y decisiones estratégicas, pero su forma de hablar no es la de un ejecutivo distante. Habla como quien todavía se siente parte del equipo que construye. “Yo no me siento jefe de nadie”, dice más adelante. “Me siento un constructor”.

Ese concepto – constructor – aparece una y otra vez en su relato. Aunque hoy es CTO de AgendaPro, una scale-up con más de once años de historia y presencia en varios países de Latinoamérica, su identidad sigue anclada en el desarrollo, en entender el problema antes que la solución y no perder de vista a quienes usan el producto.

El inicio: cuando programar no era suficiente

Antes de AgendaPro, Sebastián trabajó en LAN, hoy conocido como Latam Airlines, durante el proceso de fusión de la aerolínea. Participó en la migración del sistema de reservas, un proyecto de gran escala y alta complejidad técnica. La experiencia fue desafiante, pero también decisiva.

“Era una pega increíble, un proyecto donde estaban cientos de personas, pero me sentía como una tuerca dentro de una máquina gigantesca”, recuerda. La sensación de no poder dimensionar su impacto lo llevó a cuestionarse el camino que estaba siguiendo.

En su último año de universidad, y casi por coincidencia, apareció la oportunidad de sumarse a la fundación de AgendaPro. Uno de sus futuros socios lo contactó para desarrollar el producto desde cero.

Sebastián aceptó mientras aún terminaba sus estudios. A fines de 2013 comenzaron a programar; en 2014 ya estaba dedicado a tiempo completo.

De desarrollador a líder de AgendaPro

Durante los primeros años, el equipo era pequeño y Sebastián programaba prácticamente todo. Luego fueron dos personas, después cinco, y así sucesivamente. El crecimiento fue gradual, pero constante.

Aun así, hay una parte que extraña. “Preferiría mil veces estar programando que tener veinte entrevistas a la semana”, admite. La programación sigue siendo su espacio natural. Lee todos los días sobre nuevas tecnologías y sigue de cerca el avance de la inteligencia artificial, aunque reconoce que ya no puede profundizar como antes.

A lo largo de la conversación, Hevia vuelve una y otra vez sobre una idea que cruza toda su experiencia: el rol nunca estuvo del todo claro desde el inicio, y quizás nunca lo estará.

¿Cómo fue tu camino personal desde desarrollador hasta CTO? ¿Hubo un momento clave en el que sentiste que dejaste de solo programar para liderar?

Es una pregunta curiosa, porque siempre he sido CTO, al menos en el título. AgendaPro es mi primer trabajo formal. Al principio yo era el único desarrollador, después fuimos dos, después cinco, y seguía programando. Hoy el equipo de tecnología es de más de 50 personas y recién ahora siento que hago cosas más propias de un CTO. Mi camino como CTO ha cambiado dependiendo totalmente de la etapa de la empresa.

Hoy, pensando en diciembre de 2025, ¿te sientes completamente CTO?

Yo me sigo sintiendo un constructor. No me siento jefe de nadie, me siento parte de un equipo gigante que quiere lograr un objetivo común. Mis tareas hoy tienen más que ver con gestión, estrategia, presupuesto, pero también estoy muy involucrado en el reclutamiento.

Tecnología, IA y decisiones que escalan

Las decisiones tecnológicas en AgendaPro no siguen dogmas rígidos. Sebastián lo explica con claridad: no se trata de adoptar una tecnología porque está de moda, sino porque permite a los equipos trabajar con mayor autonomía.

¿Cómo AgendaPro está impulsando proyectos de inteligencia artificial hoy en día?

Ya tenemos dos productos y vamos por el tercero en desarrollo y, quizás cuantos productos más creemos. Nosotros no hacemos IA por hacer IA, estamos con la misión de hacerlo para que nuestros clientes puedan ahorrar horas de trabajo y ahorrarse preocupaciones. Solo queremos devolverle tranquilidad a las personas, y tranquilizar sus finanzas.

Con miles de negocios dependiendo de AgendaPro, Sebastián reconoce una presión constante. Amigos y familiares usan el producto, lo comentan, lo critican. Eso eleva la exigencia.

La motivación viene tanto del orgullo como de la empatía con otros emprendedores. “Yo me sigo sintiendo emprendedor y sé lo frustrante que es cuando una herramienta no cumple lo que promete”.

¿Qué es lo que te motiva a querer seguir construyendo un proyecto grande con AgendaPro?

Mi sueño no es irme a vivir a Silicon Valley y estar al lado de empresas referentes, como Apple, Google, Facebook, los que sean, sino que me encantaría quedarme acá en Chile, seguir haciendo algo brutal acá y poder demostrar al mundo que la densidad de calidad, que tenemos acá es impresionante.

Mirar hacia adelante

Tras cerrar una serie B con inversión estadounidense, Sebastián no siente que haya un punto de llegada. “Esto es solo una nueva etapa”, dice. El foco sigue siendo el mismo: construir el mejor producto posible.

¿Cuál es el sueño más grande que tienes para AgendaPro?

Mi sueño es que nosotros estemos tan insertos en el día a día de todos, en que las personas piensen en AgendaPro y digan “son quienes me manejan las reservas”… Todos tenemos múltiples motivaciones en la vida, algunos quieren verse bien, otros tienen deseos de tratamientos de salud, otros quieren hacer deporte y nosotros como AgendaPro podemos estar insertos en la vida, en su día a día, y ser parte prácticamente de todas las personas.

La reflexión final, no queda en un Sebastián líder, que observa todo desde las alturas, sino en un Sebastián que sueña con volver a desarrollar, con cambiar la vida de sus clientes, de mejorar a futuro para entregar un mejor proyecto. Pero lo único de lo que está seguro, es que nunca cambiará lo que hace, y donde lo hace, en AgendaPro.