En una realidad en la que la digitalización es un proceso ininterrumpido y necesario, las organizaciones tienen la obligación de adaptarse continua y rápidamente para soportar sus capacidades existentes.

Una de las grandes problemáticas que esto trae aparejado se relaciona con la dificultad de las empresas para resolver diferentes escenarios simultáneamente con complejidades que no experimentaron previamente.

En ese contexto es cuando resulta indispensable contar con una estrategia tecnológica la cual permita soportar el negocio actual y habilite al futuro.

Y que, fundamentalmente considerar y priorizar:

  • Personas
  • Procesos
  • Tecnología

Además de establecer de forma clara los pasos para realizar la transición sin disrupciones, acompañando a la organización en su correcto despliegue.

Uno de los grandes interrogantes sobre esto es justamente cuándo es el mejor momento.

No, no hay una sola respuesta: desde cuando requerimos definir un plan de trabajo general que asegure el funcionamiento presente de la organización y la sustentabilidad futura del negocio, cuando deseamos impulsar la evolución de la organización y prepararla para habilitar nuevas capacidades mediante la incorporación de nuevas habilidades, como también en instancias en las que se busca escalar o extender el negocio existente ampliando los productos o servicios, aumentando su alcance o incorporando nuevos, se presentan como situaciones clave para impulsarla.

Complementariamente podemos decir que contar con una estrategia con este foco permite adaptar la organización TI a:

  • Nuevos modelos de negocio
  • Identificar puntos de fricción a lo ancho de toda la organización y definir una hoja de ruta de acciones que permita eliminarlas
  • Aumentar la capacidad de maniobra y velocidad de adaptación de la organización a requerimientos que cambian con frecuencia.

Si bien esto resulta fácil de comprender, la complejidad máxima tiene que ver con su implementación : la mayoría de las empresas no cuentan con las competencias y los recursos para poder llevarlas a cabo de manera autónoma.

Es por eso que requieren acompañamiento de organizaciones especializadas, muchas de ellas en formato de consultoras, que puedan guiar y orientar el proceso.

Consecuencia de lo imperiosa que es la digitalización, en Argentina este tipo de empresas van apareciendo cada vez más; un ejemplo es Ingenia , que tiene una mirada en arquitectura técnica y tecnológica y que en los últimos años logró expandirse a Uruguay, Chile, Colombia, México y España.

Es importante comprender que la generación de una estrategia TI requiere de un proceso bastante instanciado.

Luego de ello se establece un modelo operativo que incluye las funciones organizacionales, roles y responsabilidades requeridas, junto con los flujos de trabajo para el desarrollo, evolución, mantenimiento y operación de las soluciones TI.

Una vez finalizada esa etapa, se continúa con la hoja de ruta de implementación y adopción de la estrategia propuesta . Por supuesto que esto no está completo y no llegará a una verdadera implementación si el equipo externo no acompaña en la adopción de la estrategia propuesta.

Con la transferencia de conocimiento realizada, es muy probable que el personal interno pueda asegurar que los próximos hitos se lleven a cabo de una forma sólida y dinámica.

En definitiva, hoy en día las organizaciones tienen la necesidad de apalancar los negocios a través de una perspectiva completa tecnológica de mediano y largo plazo . Porque en un entorno competitivo, quienes solo miran el árbol y no el bosque quedan afuera.