- Después de emprender desde muy joven y atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida, Janma Bardi decidió vender la mayoría de sus empresas para perseguir un propósito distinto. Hoy lidera Volcano Summit, un encuentro que busca conectar a founders, inversionistas y líderes globales para demostrar que la colaboración puede convertirse en la mayor ventaja competitiva de Latinoamérica.
Cuando Janma Bardi habla de sí misma, no empieza por Volcano Summit. Habla de su fe, de su familia y de una palabra que aparece una y otra vez durante la conversación: servir. Dice que siempre encontró satisfacción en ayudar a otros, mucho antes de pensar en construir empresas o comunidades.
También habla del deporte. Creció jugando en equipo y cree que ahí aprendió una de las lecciones que más ha marcado su carrera: las cosas importantes rara vez se construyen solo.
Esa forma de mirar el mundo, asegura, nació mucho antes de convertirse en emprendedora. Creció rodeada de abuelos y padres emprendedores, trabajando desde niña en los negocios familiares y entendiendo que una empresa también podía ser una forma de crear oportunidades para otras personas. Pero emprender por necesidad cambió completamente esa mirada.
A los 17 años, tras situaciones personales, Janma tuvo que empezar a generar ingresos para sacar adelante a su familia. Lo que comenzó como un acto de supervivencia terminó convirtiéndose en la experiencia que definiría el propósito de su vida.
Del emprendimiento por supervivencia a emprender con propósito
Janma suele decir que el fuego saca los mejores colores de las personas. Su primera empresa quebró cuando tenía 19 años. Ya había emprendido, estudiaba en la universidad y, al mismo tiempo, cargaba con la responsabilidad económica de su familia. Mirando hacia atrás, reconoce que durante mucho tiempo solo pensó en sobrevivir.
“Mi estrella era sacar adelante a mi familia. Toda mi vida estaba volcada a pensar en la supervivencia económica”
Con los años construyó un grupo de empresas y alcanzó estabilidad, pero había algo que seguía incompleto. La respuesta llegó durante una maestría en emprendimiento.
Ahí descubrió el concepto de Start With Why, de Simon Sinek, y entendió que muchas de las empresas que había construido no estaban alineadas con su propósito.
Tomó una decisión radical. Volver a Guatemala, vender o cerrar la mayoría de sus negocios y empezar de nuevo.
«Cuando conecté con mi propósito dije: voy a regresar y voy a vender la mayoría de mis empresas para construir solo proyectos alineados con eso.»
Ese propósito quedó resumido en una frase que hoy guía Volcano: Transformar vidas y sociedades a través de la inspiración y la colaboración.
Construir un ecosistema, no solo un evento
Meses después de esa decisión conoció a Yossi Vardi, uno de los impulsores del ecosistema tecnológico de Israel. Él llevaba décadas ayudando a construir comunidades de innovación alrededor del mundo, pero todavía no había trabajado en Latinoamérica.
Janma vió una oportunidad inmediata. No quería traer un evento internacional a la región. Quería construir un punto de encuentro para Latinoamérica. Así nació Volcano Summit.
• ¿Qué querías construir con Volcano Summit?
“Queríamos un lugar neutral donde se encontrará toda Latinoamérica y el resto del mundo. Un espacio donde una conversación pudiera convertirse en un socio, un inversionista o un nuevo proyecto”
Seis ediciones después, asegura que el encuentro ha facilitado más de 6.000 conexiones entre founders, inversionistas, corporativos y líderes tecnológicos, movilizando más de US$1.50 millones en oportunidades de inversión para la región. Pero para Janma, las cifras no son lo más importante. Lo importante es construir confianza.
“No es la competencia la que nos va a llevar lejos. Es la colaboración”
Esa convicción también explica por qué Volcano Summit se realiza en Guatemala. Más que una decisión geográfica, fue una apuesta simbólica: crear un espacio donde Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica pudieran encontrarse en igualdad de condiciones.
La próxima década de Latinoamérica empieza con confianza
Si Janma pudiera resumir el mayor desafío del ecosistema latinoamericano en una sola palabra, sería confianza.
Cita un estudio del Banco Mundial que muestra que solo una de cada diez personas en la región confía en otra persona de su mismo entorno. Para ella, ese déficit de confianza es una de las principales barreras para el desarrollo económico.
“El capital social es la infraestructura económica que necesitamos construir”
Por eso insiste en que el futuro de Latinoamérica dependerá menos de competir entre países y más de aprender a colaborar como región.
También es optimista frente al momento tecnológico que vive el continente. Considera que la inteligencia artificial democratizó el acceso a construir empresas y que nunca hubo un mejor momento para emprender…
… especialmente en industrias como fintech, agtech y edtech.
• ¿Qué le dirías hoy a alguien que está empezando a emprender?
«Emprendan. Equivóquense. Hoy la tecnología democratizó tanto el acceso que nunca hubo un mejor momento para construir algo.»
Cuando imagina Volcano dentro de diez años, no habla primero de escenarios ni de asistentes.
Habla de un millón de conexiones entre personas. De founders que encontraron un socio, inversionistas que apostaron por un emprendedor latinoamericano o empresas que nacieron porque dos personas coincidieron en una conversación.
Para Janma, ese es el verdadero impacto de construir un ecosistema. No organizar un evento. Crear un espacio donde el futuro de Latinoamérica pueda empezar con una conversación.