- Después de más de veinte años creando empresas, el CEO de Bheed asegura que el éxito de una startup no depende de una gran idea, sino de la capacidad de tomar decisiones en el momento correcto. Desde un cibercafé que abrió a los 17 años hasta una scaleup presente en cinco países. Está es su historia.
Son cerca de las diez de la mañana cuando Sebastián Fuenzalida se conecta a la videollamada. No demora mucho en dejar claro cuál es la palabra que más ha marcado su carrera: decisión.
Habla con la tranquilidad de quien lleva más de dos décadas emprendiendo, pero también con la certeza de haber cambiado profundamente la forma en que construye empresas. Durante la conversación aparecen historias de sus primeros negocios, de los errores que cometió, de la evolución de Bheed y de una crisis de salud que transformó por completo su manera de liderar.
“Muy rara vez un emprendedor termina haciendo lo que empezó haciendo”.
La frase resume buena parte de su trayectoria. Porque antes de liderar una de las plataformas tecnológicas con mayor crecimiento de Latinoamérica, Fuenzalida pasó por distintos negocios, cambió varias veces de modelo y aprendió que emprender tiene mucho menos que ver con aferrarse a una idea que con saber cuándo cambiar de rumbo.
El inicio: cuando emprender era más natural que buscar trabajo
Mucho antes de fundar Bheed, Sebastián ya había descubierto que le gustaba construir cosas. Primero desarmaba computadores para entender cómo funcionaban. Después comenzó a armarlos y venderlos y a los 17 años abrió un cibercafé y una pequeña tienda de computación que rápidamente empezó a crecer, permitiéndole vender equipos a instituciones del sector salud y financiar gran parte de sus estudios universitarios.
Mientras cursaba Ingeniería Civil en Informática – más tarde complementada con Ingeniería en Administración –, ya tenía claro que su camino no estaría en una sola empresa.
Fundó Soporte24 y, desde entonces, prácticamente toda su trayectoría ha estado ligada al emprendimiento.
¿En qué momento descubriste que querías emprender?
«La verdad es que esto partió hace tiempo. Siempre tuve mucha facilidad para la tecnología y mi primer emprendimiento fue como a los 17 años. Abrí un cibercafé, armaba computadores, los vendía y me fue muy bien. Gracias a ese negocio pude pagar gran parte de mi universidad y desde entonces siempre supe que quería hacer cosas paralelas».
“Creo que nací con el emprendimiento en la sangre”, comenta Sebastián.

De administrar edificios a construir una empresa tecnológica
La historia de Bheed tampoco comenzó como una empresa de software. Hace más de una década, Sebastián y sus socios administraban edificios hasta que una conversación con un comité de administración cambió completamente el rumbo del negocio. Mientras analizaban una filtración en una cañería, uno de los presentes propuso repararla con un simple adhesivo industrial.
Más que la solución improvisada, lo que llamó la atención de Sebastián fue la enorme brecha de información técnica que existe en la industria inmobiliaria.
Dejaron atrás la administración de edificios para desarrollar tecnologías que resolvieran los problemas que el mercado todavía no estaba abordando. Primero fue una plataforma para postventa inmobiliaria; luego se sumaron soluciones para entrega de viviendas, mantenimiento, inspecciones, conserjería digital y administración de comunidades.
Cada nuevo desarrollo nacía porque un cliente enfrentaba una necesidad distinta, permitiendo que la plataforma creciera de manera orgánica hasta integrar a más de 25 módulos y 7 aplicaciones.
¿Qué problema viste en el mercado que los llevó a crear Bheed?
«Lo primero que entendimos fue que la información estaba completamente fragmentada. Había muchas empresas resolviendo una parte del problema, pero muy pocas que acompañaban todo el proceso».
“Nunca pensamos en hacer una plataforma gigante desde el principio; fueron nuestros propios clientes quienes nos fueron mostrando el camino”, menciona Sebastián.
A medida que la empresa crecía, también cambiaba la forma en que Sebastián entendía el emprendimiento.
Si en sus primeros años las decisiones nacían principalmente de la intuición, hoy asegura que cada nuevo proyecto responde a un proceso mucho más estructurado, una metodología que incluso comparte en universidades y programas de MBA.
¿Qué cambió en el Sebastián de hace 10 años y hoy?
«Antes era mucho más de corazón. Si pensaba que una idea era buena, partía inmediatamente. Hoy, tengo una estructura para decidir. Analizó, validó información, estudio el mercado y recién después doy un paso. La gran diferencia es que antes iba donde soplaba el viento; hoy tengo una arquitectura para decidir qué emprendimientos realmente tienen sentido para mí».
Para Sebastián, esa filosofía explica buena parte del crecimiento de Bheed.
La plataforma fue diseñada para adaptarse a las necesidades de cada cliente, no para imponer una ilusión única. Analizar el problema antes de desarrollar la tecnología sigue siendo, a su juicio, la principal ventaja competitiva de la compañía.
El costo de construir una startup
El crecimiento también tuvo un costo personal. Durante la pandemia, mientras el mercado inmobiliario enfrentó una fuerte desaceleración, Sebastián comenzó a sufrir las consecuencias físicas de años trabajando al límite.
Dormía apenas 3 horas al día, subió más de 15 kg y desarrolló una enfermedad que lo mantuvo varios meses prácticamente sin poder levantarse de la cama. Aun así, seguía conectado y trabajando.
¿Cómo cambió esa experiencia a tu manera de liderar?
«Entendí que el problema no era trabajar muchas horas. El problema era querer resolver todo al mismo tiempo. Empecé a preocuparme de mi salud, del sueño, del bienestar mental y me di cuenta que uno rinde mucho más cuando trabaja enfocado. Hoy los emprendedores hablan mucho de crecer, pero poco de cuidarse, y yo aprendí esa lección de la manera más difícil».
Este proceso modificó su forma de entender el liderazgo. Incorporó hábitos que no consideraba importantes, como cuidar el descanso, practicar yoga y establecer límites entre el trabajo y la vida personal.
También despertó un interés por proyectos relacionados con la salud mental, convencido de que el bienestar de los emprendedores sigue siendo un tema poco abordado dentro del ecosistema.
La transformación también llegó a Bheed. Hoy, con operaciones en Chile, Perú, Argentina, Colombia y Estados Unidos, la empresa ha automatizado gran parte de sus procesos internos bajo una premisa simple: si desarrollan tecnología para otros, ellos también deben ser los primeros en utilizarla.
Mirar hacia adelante
Al final de la conversación aparece una última pregunta: ¿cuál es el sueño más grande para Bheed? Sebastián sonríe y corrige inmediatamente la palabra. Hace un tiempo dejó de hablar de sueños. Ahora prefiere hablar de metas.
¿Cuál es la principal meta que tienes para Bheed?
«Mi meta es que entre este año y 2027 seamos la plataforma tecnológica más potente de Latinoamérica. Después queremos consolidarnos en Estados Unidos. Tenemos un roadmap muy claro y vamos paso a paso. Ya no hablo de sueños; hablo de metas».
La respuesta resume el recorrido completo de la entrevista. Aquel joven que abrió un cibercafé para pagar la universidad sigue disfrutando construir empresas, pero hoy ya no corre detrás de cada oportunidad que aparece.
Después de más de 20 años emprendiendo, Sebastián Fuenzalida aprendió que las mejores compañías no nacen únicamente de una buena idea sino que se construyen decisión tras decisión.