Lilo, la startup de inteligencia artificial fundada en 2023 por el chileno Javier Araya Kopaitic y Nadine ElAshkar entre Santiago y Nueva York, fue adquirida por Inn-Flow, plataforma estadounidense especializada en finanzas y operaciones para la industria hotelera con sede en Carolina del Norte. La operación se concretó en menos de tres años desde la fundación de la compañía y representa el tercer exit de Javier Araya, quien previamente vendió la startup fitness MuvPass a ClassPass y participó en la creación de Blik, marca de audio y electrónica líder en el mercado chileno.

La idea de Lilo nació durante el paso de Javier Araya por Stanford Graduate School of Business, donde investigó procesos de compra y pago B2B. A partir de ese trabajo académico, el equipo desarrolló herramientas de IA capaces de automatizar el procurement hotelero, una de las áreas más manuales y fragmentadas de la operación de hoteles en Estados Unidos, reduciendo hasta un 80% el tiempo destinado a procesos de compra y hasta un 7% el costo total de insumos.

Un producto que conquistó el mercado más exigente

En menos de tres años, Lilo logró posicionarse en Estados Unidos y Canadá atendiendo a más de 400 hoteles, y atrajo el interés de fondos internacionales como Index Ventures, Headline y Precursor Ventures, además de Twelve Below, Blue Lion, Add Ventures y Burst Capital.

“Que una empresa estadounidense consolidada haya buscado integrar nuestra tecnología demuestra que desde Latinoamérica sí se puede construir software de nivel mundial para competir en el mercado más exigente del planeta”, señaló Javier Araya, founder de Lilo.

Inn-Flow, fundada en 2009, trabaja actualmente con más de 1.000 hoteles en Estados Unidos, cuenta con más de 150 colaboradores y mantiene una tasa de retención de clientes del 98%.

Santiago como hub de desarrollo tecnológico

Aunque la casa matriz de Lilo operaba desde Nueva York, la startup estableció su núcleo de ingeniería en Santiago, con un equipo distribuido entre Chile, Asia, Europa y Estados Unidos. Con 35 personas en total, la oficina tecnológica en Santiago continuará operando bajo el nuevo grupo controlador, consolidando a Chile como base de desarrollo para una solución que compite de igual a igual en el mercado hotelero norteamericano.

Para Javier Araya, la operación válida una tesis que ha guiado sus tres exits: que el talento tecnológico latinoamericano puede construir productos de categoría mundial sin necesidad de trasladar sus equipos al norte.