Fina, la startup venezolana fundada en 2024 por Enrique Rivas, Diego Aponte, Alejandro Fariña y Sebastián Sánchez, cierra una ronda semilla de US$1 millón que, según su fundador, quedó sobresuscrita. La operación reunió capital de cuatro países: co-liderada por SquareOne Capital (EE.UU.) y Tomorrow Capital (Reino Unido), con la participación de Norte Ventures (Brasil), Platanus (Chile) y Neer Venture Partners (EE.UU.).

La lista de ángeles funciona como un mapa del sector: Marcelo Lombardo de Omie, Jorge Ulloa de Bold, Rodrigo Tognini de Conta Simples, Gabriel Monroy de Colektia y Adriel Araujo de Hackmetrix.

Enrique Rivas y Diego Aponte no son nuevos en el ecosistema venezolano: ambos cofundaron Caracas Ron, un e-commerce de delivery que creció durante la pandemia, antes de lanzar Fina. La startup acumula tres rondas: una inicial de US$100.000 ligada a la aceleradora Emprelatam, una segunda de US$350.000 y ahora esta semilla de US$1 millón.

Software de gestión pensado para Venezuela

La plataforma de Fina unifica en la nube inventario, ventas, cuentas por cobrar y pagar, conciliación bancaria y reportes de rentabilidad en bolívares y dólares, todo por US$35 mensuales calculados a la tasa oficial del BCV. El producto está diseñado para baja conectividad y equipos pequeños, atendiendo a ferreterías, autopartes, tiendas de tecnología, restaurantes, bodegas y distribuidores, sectores donde la administración todavía se lleva en cuadernos o hojas de cálculo.

Con más de 5.000 comercios activos y un ARR cercano a US$2 millones, Fina llega a esta ronda con métricas reales. “Creemos firmemente en el potencial de Venezuela y en el comercio como el motor estratégico de la economía”, afirmó Enrique Rivas.

Crédito e IA como próximo paso

Con los nuevos recursos, Fina apuntará a nuevos productos financieros y de inteligencia artificial durante los próximos seis meses. El foco central es un vertical de crédito para pymes que arrancó hace pocos meses y, según la empresa, duplica su tamaño mes a mes. El piloto de préstamos realizado con un banco venezolano arrojó mora casi nula, una señal que refuerza la tesis de que el comercio formal venezolano, digitalizado, es un sujeto de crédito viable.

La operación se enmarca en un momento de renovado interés internacional por el ecosistema tecnológico venezolano, donde Cashea captó US$100 millones este año y el mercado de pagos opera de forma casi completamente digital. “Las personas ya no tienen miedo de invertir en el país y esta ronda lo demuestra”, concluyó Enrique Rivas.