Aunque no es ingeniero estructural, Felipe Martínez decidió liderar Huella Estructural con una convicción clara: si hoy podemos monitorear nuestra salud con datos, también deberíamos poder hacerlo con los edificios. En conversación con Startups Latam, repasa cómo transformó un desarrollo tecnológico en una empresa, los desafíos de emprender y por qué cree que la prevención será el próximo estándar de la construcción.
Felipe Martínez no se imaginó trabajando en una empresa tecnológica ligada fuertemente a la ingeniería estructural. Cuando eligió estudiar Administración de Empresas y Economía, Ingeniería Comercial como se conoce en Chile, lo hizo justamente porque no quería quedar amarrado a un solo camino. Buscaba una carrera versátil, que le permitiera decidir más adelante qué quería construir.
En la Universidad Adolfo Ibáñez descubrió el mundo del emprendimiento y comenzó a interesarse por una idea que todavía lo acompaña: crear empresas que mezclaran tecnología con impacto. Años después trabajó en grandes compañías, pasó por una fundación ligada al emprendimiento y estudió un MBA en España. Pero había un proyecto que seguía dando vueltas en paralelo.
Huella Estructural ya existía como un desarrollo tecnológico impulsado por su padre, un arquitecto, junto a un equipo de ingenieros estructurales. Habían creado un sensor capaz de medir el comportamiento de una estructura, pero todavía faltaba convertir esa tecnología en un producto y en una empresa capaz de llevarla al mercado. Fue entonces cuando Felipe decidió asumir el desafío.
“Cuando llegué había un sensor que mandaba datos a un Excel. No había un producto comercial, no había una empresa detrás. Ahí fue donde logramos darle la vuelta y empezar a construir Huella Estructural”.
De un sensor a una empresa de tecnología
Hoy, Huella Estructural entrega monitoreo de salud estructural como servicio. A través de sensores instalados en edificios e infraestructura, conectividad y análisis de datos en la nube, permite conocer cómo se comportan las estructuras, detectar cambios y apoyar decisiones de inspección y mantenimiento.
La historia, sin embargo, comenzó varios años antes. Mientras todavía estaba en la universidad, Felipe participó junto a su padre en un proyecto que buscaba generar energía a partir de las vibraciones del tren.
La iniciativa consiguió financiamiento de Corfo y desarrolló un prototipo, aunque nunca fue comercialmente viable. Lo que sí sobrevivió fue una idea: usar esa energía para alimentar sensores capaces de entender el comportamiento de las estructuras.
Con el tiempo, esa intuición evolucionó hacia un proyecto de monitoreo estructural.
Felipe observó el desarrollo desde fuera durante varios años, hasta que decidió incorporarse en plena pandemia. Su tarea ya no era construir el sensor; era construir una compañía.
- ¿Qué fue lo que te llevó a apostar por «Huella Estructural”?
“Siempre tuve ganas de crear algo propio. Cuando volví de España vi que había una tecnología muy potente, pero le faltaban los cimientos para crecer. Ahí le propuse a los socios hacerme cargo del desarrollo de la empresa”.
Ese proceso también cambió su forma de emprender. Intentó abrir Huella Estructural al mercado europeo demasiado temprano y el mercado le mostró que aún no era el momento.
“El mercado te dice cuándo algo todavía no está listo. Lo importante es darse cuenta a tiempo y dejar de gastar recursos en empujar algo que todavía no tiene los cimientos necesarios”.
Cambiar la cultura de la prevención
Para Felipe, el problema que resuelve Huella Estructural no aparece solamente cuando ocurre un terremoto. Aparece mucho antes.
Su comparación favorita es con un examen de sangre: una persona puede sentirse bien y aun así hacerse un chequeo preventivo para detectar un problema antes de que sea grave. Él cree que las estructuras deberían funcionar de la misma manera.
- ¿Qué significa hablar de “salud estructural”?
“Nosotros queremos saber cómo se está comportando una estructura de manera preventiva. Si aparece una alerta, puedes actuar antes de que el problema sea mayor”
El desafío, dice, ya no es sólo construir edificios que resistan terremotos, sino entender cómo…
… quedan después de enfrentarlos y si experimentaron cambios que puedan afectar su seguridad. Hoy esa información puede medirse con datos.
Felipe cree que el siguiente paso es construir una verdadera cultura de prevención, una tarea que todavía está pendiente en Chile y en gran parte de Latinoamérica.
“Los latinoamericanos somos muy poco preventivos. Lo vemos con el auto, con el dentista y también con las estructuras. Esperamos que ocurra un problema para actuar”
Por eso Huella Estructural también impulsa que el monitoreo se masifique en infraestructura crítica, como puentes, hospitales y edificios públicos, donde la prevención puede marcar una diferencia antes de que ocurra una emergencia.
Construir una empresa con datos y perseverancia
Aunque hoy Huella Estructural trabaja con clientes como Cencosud, Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) y proyectos en otros países de Latinoamérica, Felipe reconoce que el comienzo fue mucho más difícil de lo que imaginó.
Cuando asumió el liderazgo de la empresa proyectó un crecimiento que terminó llegando mucho más lento de lo esperado. La industria de la construcción seguía golpeada por la pandemia y muchas de las ventas que esperaba simplemente no ocurrieron.
“El punto de partida fue súper complejo. Nada de lo que había proyectado en mi Excel se cumplió”
Con el tiempo llegaron nuevos fondos de Corfo, proyectos de innovación abierta y un producto mucho más robusto.
También aparecieron obstáculos inesperados, como problemas de stock que frenaron el crecimiento durante casi dos años.
Mirando hacia atrás, dice que la perseverancia…
… terminó siendo mucho más importante que cualquier plan inicial.
- ¿Qué consejo le darías hoy a un emprendedor que está empezando?
“Hay que ser perseverante, pero no sordo ni ciego. Hay que escuchar lo que te dice el mercado, ajustar rápido y corregir a tiempo. Corregir tarde siempre cuesta mucho más”
Esa idea también resume la forma en que mira el futuro de Huella Estructural. Su objetivo es que el monitoreo estructural deje de ser una tecnología de nicho y se convierta en un estándar para la industria y para las personas.
Que conocer la «salud» de un edificio sea tan normal como revisar un informe comercial antes de comprar o arrendar una propiedad.
Porque, al final, está convencido de que prevenir siempre será más barato que reconstruir. Y que tomar decisiones con datos también puede salvar vidas.