Después de pasar por Bancolombia financiando startups, Juan Simón Salazar decidió cruzar al otro lado de la mesa y construir hackü. Ocho años después, asegura que el mayor aprendizaje no ha sido crear una empresa de educación, sino entender que crecer también significa cambiar, delegar y volver a aprender una y otra vez.
Juan Simón Salazar se define como una persona que está en constante cambio. Le gusta leer ciencia ficción, hacer ejercicio, jugar cacho con sus amigos emprendedores y, desde hace nueve meses, aprender un rol completamente nuevo: ser papá. Dice que intenta que no todo en su vida sea trabajo y que crecer como persona es un proyecto tan importante como crecer con una empresa.
Esa curiosidad apareció mucho antes de fundar hackü. En Bancolombia encontró el trabajo que, sin saberlo, terminaría cambiando su carrera: ayudar a crear una línea de crédito para startups cuando el banco todavía no apostaba por empresas que no tenían una larga trayectoria.
Ver a cientos de emprendedores desde el lado financiero terminó convenciendo a Juan Simón de una idea: algún día quería estar del otro lado de la mesa.
Del banco a una idea que cambió por completo
Cuando Juan Simón comenzó hackü, estaba convencido de que el problema era la universidad.
La primera versión de la compañía buscaba que las personas aprendieran en línea y consiguieran una práctica profesional sin pasar por una institución tradicional. Construyeron una plataforma, desarrollaron cursos y esperaron que los usuarios llegarán. Pero no pasó.
• ¿Qué cambió entre la idea inicial y la hackü de hoy?
“Nos dimos cuenta de que la idea inicial no era lo que el mercado necesitaba. La gente no hacía los cursos, aunque tuviera una oportunidad laboral al final”
Ese fracaso obligó al equipo a volver a hablar con los usuarios.
Descubrieron que el problema no era aprender, sino la fricción que implicaba empezar a hacerlo.
La respuesta apareció casi por accidente, en un café, cuando la empresa estaba cerca de quedarse sin recursos:
“Dijimos: hagámoslo por WhatsApp”
Ese giro cambió completamente la compañía. En lugar de esperar que las personas entrarán a una plataforma, hackü comenzó a llevar cápsulas de aprendizaje al canal que millones de trabajadores ya utilizaban todos los días.
La lección quedó instalada para siempre: enamorarse del problema, no de la solución.
Aprender también es saber delegar
Antes de emprender, Juan Simón observó un patrón que hoy sigue viendo en muchos fundadores: personas brillantes construyendo producto o vendiendo, pero con enormes dificultades para manejar las finanzas y la operación de sus empresas.
Con los años entendió que ese aprendizaje también aplicaba para él. Uno de los momentos más difíciles llegó cuando uno de sus cofundadores dejó la compañía.
Además de ser socio, era su primo. Separar la relación familiar de la decisión empresarial fue uno de los desafíos más complejos que ha enfrentado como líder.
Poco tiempo después también asumió el rol de CEO, reemplazando a otro de los fundadores.
• ¿Qué cambió cuando pasaste a liderar la compañía?
“No cambió quién soy. Cambió la forma en la que soluciono los problemas. Hoy mi trabajo es dejar que otras personas resuelvan las cosas mucho mejor que yo”
Para Juan Simón, ese es uno de los errores más comunes en Latinoamérica. Los líderes quieren mantener el control de todo. Y, al hacerlo, frenan el crecimiento de la empresa y de sus equipos.
También cree que existe otro riesgo: convertir la compañía en una extensión del ego del fundador. Menciona que cuando toda la marca depende de una sola persona, la empresa pierde un activo enorme.
“La marca de la empresa debería ser tan fuerte que eleve a quienes la lideran, no al revés”
La educación del futuro empieza por hacer mejores preguntas
Si hay algo que la inteligencia artificial cambió para Juan Simón, no fue la educación. Fue la manera de aprender.
Cree que las herramientas de IA vuelven mucho más valiosas aquellas habilidades que antes parecían secundarias: comunicar bien, dar contexto, hacer preguntas y desarrollar pensamiento crítico.
• ¿Cómo cambia la inteligencia artificial la forma de aprender?
“La inteligencia artificial saca lo mejor o lo peor de las personas. Si haces malas preguntas, tienes malos resultados. Si haces buenas preguntas, tienes superpoderes”
También insiste en que la educación en Latinoamérica necesita acercarse mucho más a las empresas.
Para él, existe una distancia demasiado grande entre quienes enseñan y quienes conocen las habilidades que hoy demanda el mercado laboral.
Cuando le preguntan qué le diría al Juan Simón de 2018, la respuesta no tiene que ver con levantar más capital o crecer más rápido. Tiene que ver con la mentalidad.
“Nunca pienses que ya no puedes ser mejor. Cuando crees que ya eres suficiente, empiezas a estancarte”
Después de ocho años construyendo hackü, esa idea sigue guiando la empresa. Porque para Juan Simón aprender nunca ha sido acumular conocimiento. Ha sido mantenerse dispuesto a cambiar.