SmartUp, la startup chilena que desarrolla agentes de inteligencia artificial para la industria logística, abrirá una oficina comercial en Atlanta. Su CEO y cofundador, Max Mardones, se instalará en esa ciudad para liderar la expansión, mientras Chile mantendrá el rol de base de ingeniería. 

La empresa se fijó una meta concreta: facturar US$10 millones en los próximos 12 meses. SmartUp fue fundada en 2023 por Max Mardones y Daniel Sateler, quienes dejaron sus estudios de informática tras el lanzamiento de GPT-4, y completó su equipo fundador con Daniel Goldfarb y Alan Ben-Dov.

La compañía llegó a Atlanta con tracción previa: opera en Estados Unidos desde hace dos años a través de un socio local, y en los últimos seis meses su actividad en ese mercado se aceleró de forma significativa. La apertura de oficina propia llega, entonces, como consecuencia de demanda validada y no como apuesta especulativa.

Su recorrido incluye el respaldo de programas de Nvidia, Anthropic, Amazon Web Services y Endeavor Chile, además de una inversión ángel de US$400.000 de Chris Klaus, emprendedor tecnológico estadounidense. Esos respaldos no son solo capital: el acceso a los programas de Nvidia, Anthropic y AWS otorga créditos de cómputo, soporte técnico y credenciales frente a compradores corporativos que suelen desconfiar de proveedores pequeños.

Atlanta por los clientes, no por el ecosistema

La elección de Atlanta responde a una lógica de proximidad al cliente: los operadores logísticos y de cadena de suministro a los que apunta SmartUp se concentran en el sudeste de Estados Unidos, una zona con crecimiento importante en ese sector.

El diferencial económico del mercado también es decisivo: los ciclos de venta allí duran un tercio de lo que duran los latinoamericanos y el ticket promedio es el triple, lo que significa que el mismo esfuerzo comercial genera más ingresos en menos tiempo, según declaraciones de Max Mardones recogidas por DF.

El plan de contratación inicial es acotado: sumar tres personas con perfil mixto, capaces de llevar una cuenta desde la venta hasta la mantención, una combinación que muchas startups de software resuelven mal al separar ambos roles. 

Más que captar clientes uno a uno, la estrategia principal pasa por alianzas con proveedores de sistemas de gestión de inventario y bodegas que ya han derivado clientes a SmartUp, una vía de entrada considerablemente más barata que construir un equipo de ventas directo en un mercado nuevo. Para financiar el salto, la compañía conversa con fondos de inversión de Atlanta para levantar una ronda.

Agentes de IA en la cadena de suministro: un mercado que se mueve rápido

El movimiento de SmartUp ocurre en un mercado en plena transformación. En octubre de 2026, Descartes Systems Group presentó su Agent Control Plane en su Innovation Forum en Chicago, una capa diseñada para coordinar agentes de IA entre aplicaciones y socios comerciales, con permisos y aprobaciones definidos por el cliente y un registro trazable de las acciones de cada agente

El problema que describe Descartes es el mismo que ataca SmartUp: incluso con sistemas conectados, los equipos de cadena de suministro dedican tiempo considerable a interpretar actualizaciones que llegan por correo, mensajes y portales, y a reingresar información para mover los pedidos.

La startup chilena entra así a competir en un segmento donde proveedores globales ya empaquetan agentes de IA dentro de plataformas instaladas en sus clientes, lo que eleva el estándar de credenciales técnicas necesarias para ganar contratos corporativos. 

El respaldo de Nvidia, Anthropic y AWS cumple en ese contexto una función comercial concreta: reducir la fricción de confianza en el ciclo de venta. SmartUp lleva dos años validando el modelo con un socio local, seis meses de aceleración y recién ahora da el paso a estructura propia, una secuencia que refleja expansión por tracción y no por entusiasmo.